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miércoles, 9 de diciembre de 2009

El bololó de la frontera

Por: Mara ortega Acuña

Maicao-. Resulta sospechosa la insistencia de los medios nacionales por mostrar a toda costa una situación caótica en nuestra frontera como consecuencia de la crisis diplomática Chávez-Uribe. Las dudas respecto de las verdaderas intenciones de información que quieren transmitir los periodistas desplazados a la región, surge al momento en que los fronterizos respondemos que por acá las cosas son normales dentro de la crisis que cumple sus bodas de plata, con la caída de la moneda venezolana en 1984, a lo cual ellos hacen caso omiso y prefieren que digamos solo novedades.

¿El combustible ha dejado de ingresar legal o ilegalmente? No. Los productos de la canasta básica y de limpieza, siguen vendiéndose en las mismas proporciones, causando daño al pueblo venezolano que sufre escases; las indígenas wayuu sigue defendiendo su derecho a circular y trabajar libremente por su territorio ancestral; los estudiantes colombianos de posgrado, acuden juiciosamente los fines de semana a estudiar a las universidades venezolanas ; el bolívar en caída libre permanente; los abusadores de CADIVI, haciendo daño ante la mirada cómplice de las entidades financieras y autoridades colombianas.

Aquí todo está igual pese a que los periodistas nacionales cumpliendo sus mandatos laborales quieren mostrar al Presidente Chávez como el enemigo número uno del pueblo colombiano, lo cual es absolutamente falso de toda falsedad. Es cierto y no lo podemos negar porque lo vivimos a diario, los venezolanos que no se encuentran a gusto con el gobierno o con la situación económica en su país, están migrando a todo el mundo, como lo hacen miles de colombianos todos los años, por esta razón y por la violencia política.

Los más ricos a países o regiones ricas y cada quien de acuerdo a sus posibilidades. Maicao, además de los wayuu por su condición de etnia binacional, siempre ha tenido la honra de tener en su población un número importante de hombres y mujeres con doble nacionalidad, venezolanos de nacimiento y nacionalizados. La novedad actual está en la presencia de venezolanos no indígenas con pretensiones laborales diferentes a las relacionadas con el comercio y el transporte; nos sorprende ver zulianos en oficios diversos como la peluquería, el diseño y en labores domesticas.

De manera pues, que como en Miravete de la Sierra- España, “El Pueblo donde Nunca Pasa Nada“, aquí tampoco pasa nada Nuevo, nuestra verdadera crisis comenzó hace mucho tiempo, cuando aún Chávez era un teniente, los oligarcas venezolanos dilapidaron su rico país y engañaron a su pueblo con un asistencialismo tal que anularon su capacidad de trabajo productivo.

Ojo con este tema. Las razones por la cual la crisis económica de Venezuela afecta la región fronteriza de la Guajira de manera tan directa es obvia y, no tiene nada que ver con la estrategia neocolonialista de los EE.UU “divide y reinaras”, una de ellas es la dependencia social y económica que Maicao y la Guajira en general, tenemos del Estado Zulia “la fuerza que mueve a Venezuela”.

De manera insistimos a los periodistas sensacionalistas, ávidos de noticias que impacten, que los problemas nuestros, contrario a lo que ellos quieren que digamos, son aburridores porque no tienen solución a la vista si no hay voluntad política del Gobierno Nacional para implementar una política de frontera que toque las estructuras sociales y permita generar verdaderos polos de desarrollo sostenible, esa es la cruda realidad. Hagamos un ejercicio simple para que dimensionemos el problema de la crisis (MEDIATICA) Chavez-Uribe y los problemas de nosotros los guajiros y los zulianos.

En la primera regulación al manejo de divisas desde 2003, el Gobierno bolivariano estableció que para el caso de Colombia y Panamá, países frecuentemente visitados por los venezolanos, se fijaría un tope de 300 dólares y 500 dólares, respectivamente, que se elevará a 700 dólares y 1.000 dólares cuando las estadías superen los ocho días, esto con el fin de "garantizar el correcto uso de esas divisas", y evitar la "perversión y las desviaciones que en el pasado se han dado" según lo manifesto Manuel Barroso, presidente de Cadivi. Sin embargo, para los medios nacionales colombianos, esta es otra forma de ataque al pueblo colombiano por parte del Presidente Chávez.

Bien, el mismo caso para los guajiros y zulianos no tiene ningún efecto en la practica, por dos razones, la primera porque el 95% de los viandantes fronterizos nos movemos por razones de trabajo, es decir no somos turistas ni tenemos vinculación con el mercado cambiario y, la segunda porque el bolívar funciona como la moneda natural de la región, razón por la que no requerimos de dólares para nuestros tratos de compra y venta de harina Pan.

Por estas razones no podemos aupar a los medios a que traten de crear una situación inexistente en la frontera, por el contrario, debemos motivarlos más bien a adelantar periodismo de investigación para que se llegue por ejemplo al fondo del presunto espionaje del Departamento Administrativo de Seguridad –Das- en territorio venezolano, entidad que reconoció la autenticidad de un documento sobre una investigación interna, publicado en Venezuela, y consideró como un hecho "grave y preocupante" que el Ejecutivo de Caracas tenga en su poder archivos secretos.

Estos hechos sí que afectan la movilidad en la frontera, porque también por obvias razones, las autoridades venezolanas tienen derecho a mirar a todo aquel que no tenga pinta de guajiro, sino de cachaco o paisa, como sospechoso de pertenecer a organizaciones colombianas al margen de la ley o peor dentro de ella con pretensiones golpistas en Venezuela.

viernes, 16 de octubre de 2009

José Prudencio Padilla, héroe para los colombianos, ejemplo para los guajiros

Escribe: Alejandro Rutto Martínez

El 19 de marzo de 1.999 me invitaron a la primera reunión del Círculo Padillista de Maicao. No sabía que existiera una organización como ésta dedicada a enaltecer la memoria del héroe de la Guajira al servicio de la campaña independentista de América. Desde entonces hago parte de un círculo cada vez más parecido a una secta: por sus pocos integrantes, por sus escasas reuniones y por la devoción con que hablan de sus temas. Aunque no hay muchos temas: sólo se habla de la vida y obra, las aventuras y desventuras, las alegrías y tristezas de José Prudencio Padilla el humilde marino riohachero consagrado como uno de los más importantes hombres de mar en la historia del continente. Pues sí señores: existe un Círculo Pandillista y su presidente benemérito y vitalicio es el profesor Ramiro Choles Andrade quien todos los 15 de marzo nos convoca para preparar la celebración del natalicio del prócer.

Cuatro días más tardes estamos colocando la tradicional ofrenda floral y pronunciando los discursos con los que recordamos la grandeza de nuestro pisano. Luego nos despedimos con la promesa de encontrarnos el 2 de octubre cuando conmemoramos un año más de su ejecución en Bogotá, lo que para nosotros no fue más que un vil asesinato y el más protuberante y costoso error cometido por Simón Bolívar durante todas sus actuaciones como líder de la lucha por la independencia y dirigente político del naciente país.

Al Círculo se le ha olvidado, sin embargo, una de las fechas más importantes en la vida de Padilla: el 24 de julio, día de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, ocurrida en 1.823 y por medio de la cual quedó asegurada la independencia de Venezuela y en buena parte también la de Colombia y Ecuador. Maracaibo era un lugar estratégico para los españoles pero también para los patriotas.

Para los realistas representaba la posibilidad de reconquistar las Provincias del magdalena y el occidente de Venezuela. La ciudad se había perdido antes por la infame vía de la traición: el mayor de Artillería Natividad Villamil negoció la entrega con el brigadier Francisco Tomás Morales, segundo al mando del ejército español, aduciendo que no tenía los recursos bélicos para la defensa. La terrible pérdida causó un grave daño moral en los ejércitos venezolanos y alarmó a Bolívar y Sucre, quienes se encontraban concentrados en la Campaña del Sur.

Y le correspondió a padilla la gloria de recuperar tan estratégica posición. El combate se inició a las dos de la tarde del 24 de julio de 1.823 cuando la armada patriota puso proa en dirección al enemigo. Al terminar el combate la victoria era total. En su libro “El Almirante Padilla”, José Torres Almeida hace un balance de la batalla: Los realistas tuvieron 800 bajas entre muertos y heridos y 438 prisioneros hechos por los patriotas, incluyendo 69 oficiales”. El almirante venezolano Eljuri-Núñez escribe, a propósito de la contienda: “El triunfo de Maracaibo consolidó la libertad de Venezuela y permitió la libertad de medio continente”.

El historiador y diplomático venezolano Arturo Uslar Pietri por su parte, es categórico cuando afirma: Si se pierde el combate de Maracaibo la suerte de la guerra de independencia hubiera sido otra. Seguramente se hubiera prolongado por varios años más, tal vez, Bolívar hubiera tenido que regresar del Sur. Todo lo ganado en trece años de larga y desesperada guerra hubiera estado otra vez en juego”. Padilla no es grande por lo que se diga de él ni por las estatuas que se levantan en honor a su memoria. Ni siquiera por los discursos que se pronuncian en fechas especiales.

Lo es por sus logros y sus valientes y valiosos aportes a una causa en la que creyó firmemente. Su valor, gallardía e inteligencia es un ejemplo no solo para sus coterráneos sino para todo aquel que crea aún en la importancia de la fidelidad a la patria y el amor a los suyos. A José Prudencio Padilla le viene bien la frase del escritor Francés Romaind Rolland: “El éxito nada importa. Se trata de ser grande, no de parecerlo”